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Paseo Marítimo

El reto principal fue convertir un despacho en una vivienda de 180 metros cuadrados. Demolimos algunos tabiques pero se conservó el antiguo mostrador de recepción de madera tallada y lo convertimos en cocina. Los techos originales, recargados de molduras, se conservaron pero se iluminaron con luz LED, siendo ahora lo más original de la casa.

El piso tenía un defecto principal: la escasa luz natural. Por lo que se optó por iluminarlo muy bien y pintar en tres tonos diferentes de gris, con el propósito de no intentar sacar de dónde no había, es decir, para no intentar maquillar el defecto, que solo lo hubiera hecho más notable. El resultado es un espectacular y original piso de estilo étnico.